¡Salta valiente!


La diosa, Difranco
junio 15, 2009, 11:33 am
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Carmen: el corazón por encima del escote
junio 15, 2009, 11:25 am
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“Ni más mía que cualquiera ni mas tuya que de nadie, no tengo soga ni rienda, ni guapo que me defienda y voy y vengo a mi aire”, estas letras de una canción de Javier Ruibal definen a la Carmen que Sara Baras  ha creado. Una Carmen apasionada, humana, de la calle. Una Carmen libre, que sabe y elige lo que quiere. No es sólo un escote y una cara bonita, es una mujer con unos sentimientos y una capacidad de amar fuera de lo normal. En este montaje, el personaje de Carmen creado por el novelista Prosper Merimé y convertido posteriormente en ópera por Bizet tiene una identidad propia. La gitana cigarrera de Bizet y Merimé revive en ésta versión la actitud de una mujer de hoy.  Refleja que lo que le ocurre a Carmen, le sucede a cualquier mujer: Carmen tiene que elegir entre el amor que siente hacia dos hombres y a los que ama de dos formas muy distintas. Está entre un torero y Don José. Arte y éxito en un lado,  ternura y tranquilidad en el otro.  Carmen, un mito que convive desde décadas en el imaginario colectivo de la cultura española, huye de los estereotipos y da rienda suelta a los tres puntos claves de ésta tragedia: amor, celos y desengaño. Tres actos. El primero Carmen y Don José, su amor de siempre: el que la comprende, la conoce, la abraza y la ayuda. En el segundo vemos a Carmen y al torero: Pasión en estado puro. Dos cuerpos duros y perfectos enlazados de piernas y brazos hacen el amor a través de baile. Y por último la decisión, que le cuesta la vida a la cigarrera. Un final diferente que los que conocíamos de anteriores versiones de Carmen. Un público entregado al arte, al genio de ella: al de Baras y al de la cigarrera. El teatro calla, sólo siente. El silencio es tal que cuando no hay música se escucha la respiración de ella, la de ellos, sus besos: la pasión.  Un cuerpo desnudo es algo sensual. Baras demuestra como lo contrario puede provocar y excitar hasta el infinito. Un grupo de mujeres se viste, sin enseñar nada. Suavemente. El escenario está oscuro, sólo un  haz de luz que ilumina los cuerpos vestidos de las mujeres, que entre risas y posturas se acicalan unas a otras. Todo para salir a la calle y seducir a sus amados. La actitud de mujer de Carmen nunca muere, existen muchas mujeres que aman como ella,  con esa intensidad, con ese frenesí con que ella ama a ambos hombres, con la misma fuerza con que Baras ama al baile. La bailaora de Cádiz ha querido defender el derecho que tiene cualquier mujer, cualquier persona a elegir lo que quiere en su vida. La música que mueve el montaje cuenta con la garantía que suponen las colaboraciones  de Paco de Lucía, Javier Rubial y el trabajo del violinista Ara Malikian. Flamenco en directo y adaptaciones y composiciones de música clásica, grabadas en el Liceu de Barcelona y elaboradas por Joan Vallet especialmente para el espectáculo. Sobre el escenario tres colores: el rojo de la sangre y la pasión, el negro de la elegancia y la seriedad y a veces el blanco, en sutiles destellos que representan la pureza. No hay navajas ni peleas, ni tabacaleras.  No hace falta, el sentimiento de ella, el de ambas, lo dice todo. 



La ciudad de los piropos
junio 15, 2009, 9:51 am
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Caminando por una acera de Buenos Aires uno siente que podría estar paseando por una ciudad europea.  Pero, de pronto, “Se te cayó un papel”, le dice un hombre a una mujer señalando al suelo. La mujer perpleja mira al suelo con cara extrañada. “El papel que te envuelve, bombón”, dice el hombre. La mujer, ruborizada pero encantada, sonríe y sigue caminando. Esto es el más puro Buenos Aires. El hombre no es un trabajador de la construcción, viste un traje seguramente hecho a medida y los zapatos los lleva brillantes. El lugar no es una obra, es la hermosa Avenida de Santa Fé. La mujer viste altísimos tacones, una súper mini falda, lleva el pelo alisado, peinado y las uñas  perfectamente arregladas y pintadas. Así es el porteño, como se conoce al ciudadano bonaerense y así es como se refieren a su ciudad: “Capital”. Puede parecer que en Buenos Aires todos son ricos, jóvenes y atractivos. Nada más lejos de la realidad. Mujeres y hombres son muy vanidosos y por eso emplean gran parte de su tiempo y dinero en ropa, gimnasio, bronceado, maquillaje y cuidados varios. Ellas seguramente porque buscan el piropo y ellos porque esperan que a partir de un piropo, venga otro, otro y… “sha está, la mina quedó rendida”. Mina es chica, mujer en lenguaje porteño.  El argentino y especialmente el ciudadano de capital tiene una jerga y una tonada (acento) particular. Hablan un español salpicado de palabras italianas, adornadas con expresiones francesas y alemanas y utilizan muchas palabras propias.  Los piropos es otra de sus particularidades, éstos no serán nunca groseros ni irrespetuosos. Al menos no para la mujer porteña, que está más que acostumbrada. Es más,  el día que no se los dijeran, ese día, se preocuparía y muchísimo.Hay pocas cosas argentinas que hoy, en este mundo global, no se puedan encontrar en Europa o en España. Podemos comer entraña argenta, dulce de leche, empanadas, hasta choripanes, pero un piropo porteño sólo sucede en Buenos Aires. Los hay más tiernos y delicados: Una mujer camina apresurada por la calle Corrientes, carga un ramo de flores. Un hombre la ve: “Por vos linda que hoy le llevo flores a mi mujer”. La mujer queda encantada y será cierto que el hombre en cuestión llevará flores a su esposa. Los hay más picantes y subidos: “Che linda, Cómo viene el veranito. Sos una asesina”. Buenos Aires, una ciudad donde la mayoría de las cosas dulces están rellenas de dulce de leche, tiene pocos monumentos y museos famosos, pero sí tiene tres millones de habitantes que tienen un carácter especial, un encanto y una pasión que dan color al día a día. Es una cuidad para pasear y observar cómo se desarrolla la vida en los diversos escenarios callejeros: los tangueros bailando, los camareros uniformados o los hombres diciendo piropos a las bellas mujeres que caminan por la calle. Piropos que sólo serán de esa ciudad y sólo sucederán en esa ciudad.



Angelyne
junio 15, 2009, 9:31 am
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The Jayhaks

“Wind makes me shiver”




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